وَلِكُلّٖ جَعَلۡنَا مَوَٰلِيَ مِمَّا تَرَكَ ٱلۡوَٰلِدَانِ وَٱلۡأَقۡرَبُونَۚ وَٱلَّذِينَ عَقَدَتۡ أَيۡمَٰنُكُمۡ فَـَٔاتُوهُمۡ نَصِيبَهُمۡۚ إِنَّ ٱللَّهَ كَانَ عَلَىٰ كُلِّ شَيۡءٖ شَهِيدًا ٣٣
Walikullin ja'alnā mawāliya mimmā tarakal-wālidāni wal-aqrabūna walladhīna 'aqadat aymānukum fa'ātūhum nasībahum innallāha kāna 'alā kulli shay'in shahīdā
33. A cada persona le he designado herederos de lo que dejen sus padres y sus parientes más cercanos. Aquellos con quienes hayan celebrado un pacto, también tienen derecho a heredar1. Dios es testigo de todas las cosas.
Notas
1 Referencia a los esposos, que no se heredan por consanguinidad, sino por el pacto de matrimonio que los une.
Tafsir
33. A cada uno hemos asignado una descendencia por línea paterna que hereda lo que los padres y los familiares dejan como herencia. A aquellos con quienes han celebrado pactos de alianza y ayuda mutua, denles una parte de la herencia. Al-lah es testigo de todo, incluidos sus juramentos y pactos de la índole que aquí se trata. La herencia por juramento estaba en vigor en los primeros tiempos del Islam y fue abrogada más tarde.