ثُمَّ أَوۡرَثۡنَا ٱلۡكِتَٰبَ ٱلَّذِينَ ٱصۡطَفَيۡنَا مِنۡ عِبَادِنَاۖ فَمِنۡهُمۡ ظَالِمٞ لِّنَفۡسِهِۦ وَمِنۡهُم مُّقۡتَصِدٞ وَمِنۡهُمۡ سَابِقُۢ بِٱلۡخَيۡرَٰتِ بِإِذۡنِ ٱللَّهِۚ ذَٰلِكَ هُوَ ٱلۡفَضۡلُ ٱلۡكَبِيرُ ٣٢
Thumma awrathnal-kitābal-ladhīnastafaynā min 'ibādinā faminhum zālimul linafsihī waminhum muqtasidun waminhum sābiqu bil-khayrāti bi idhnillāhi dhālika huwal-fadlul-kabīr
32. Luego hice que heredaran el Libro quienes elegí entre Mis siervos1, pero entre ellos hay quienes son injustos consigo mismos [cometiendo pecados], otros que lo ponen en práctica con moderación, y otros que, con el permiso de Dios, se apresuran en hacer el bien. Eso es un favor inmenso.
Notas
1 Los musulmanes.
Tafsir
32. Revelé el Corán a la nación de Mujámmad r, a la que Yo elegí sobre otras comunidades. Algunos de ellos fueron injustos consigo mismos al cometer actos prohibidos e incumplir sus obligaciones. Algunos fueron moderados, ya que cumplieron con sus obligaciones y se abstuvieron de actos prohibidos, aunque dejaron de lado algunos actos recomendados y cometieron algunos actos reprochables. Otros, con el permiso de Al-lah, se destacaron por sus buenas acciones, ya que cumplieron con sus obligaciones y con los actos recomendados, y se abstuvieron de actos prohibidos y reprochables.