فَجَآءَتۡهُ إِحۡدَىٰهُمَا تَمۡشِي عَلَى ٱسۡتِحۡيَآءٖ قَالَتۡ إِنَّ أَبِي يَدۡعُوكَ لِيَجۡزِيَكَ أَجۡرَ مَا سَقَيۡتَ لَنَاۚ فَلَمَّا جَآءَهُۥ وَقَصَّ عَلَيۡهِ ٱلۡقَصَصَ قَالَ لَا تَخَفۡۖ نَجَوۡتَ مِنَ ٱلۡقَوۡمِ ٱلظَّٰلِمِينَ ٢٥
Fajā'athu ihdāhumā tamshī 'alastihyā'in qālat inna abī yad'ūka liyajziyaka ajra mā saqayta lanā falammā jā'ahū waqassa 'alayhil-qasasa qāla lā takhaf najawta minal-qawmiz-zālimīn
25. [Más tarde,] una de ellas regresó y acercándose a él con recato le dijo: “Mi padre te envía una invitación para retribuirte por haber abrevado nuestro rebaño”. Y cuando se presentó ante él, le relató su historia, y [el padre de las dos mujeres] le dijo: “No temas, [aquí] estás a salvo de los opresores”.
Tafsir
25. Cuando ellas regresaron, le informaron a su padre sobre , entonces él envió a una de ellas para invitarlo a su casa. Ella se le acercó caminando con recato, diciendo: “Ciertamente, mi padre te invita a conocerlo, con la intención de recompensarte por dar de beber a nuestro ganado por nosotras”. Cuando u se presentó ante su padre y le habló de su situación, el hombre lo tranquilizó diciéndole: “No temas por haberte escapado del Faraón y su gente. No tienen autoridad sobre Madián, así que estás a salvo de los opresores”.