وَلَا عَلَى ٱلَّذِينَ إِذَا مَآ أَتَوۡكَ لِتَحۡمِلَهُمۡ قُلۡتَ لَآ أَجِدُ مَآ أَحۡمِلُكُمۡ عَلَيۡهِ تَوَلَّواْ وَّأَعۡيُنُهُمۡ تَفِيضُ مِنَ ٱلدَّمۡعِ حَزَنًا أَلَّا يَجِدُواْ مَا يُنفِقُونَ ٩٢
Walā 'alal-ladhīna idhā mā atawka litahmilahum qulta lā ajidu mā ahmilukum 'alayhi tawallaw wwa a'yunuhum tafīdu minad-dam'i hazanan allā yajidū mā yunfiqūn
92. Tampoco deben ser reprochados aquellos que cuando se presentaron ante ti [¡Oh, Mujámmad!] para que les proveyeras de montura [y así poder combatir por la causa de Dios], les informaste que no contabas con ninguna cabalgadura para ellos, y entonces se retiraron con los ojos inundados de lágrimas, tristes por no poder contribuir [a la causa de Dios].
Tafsir
92. Así mismo, no pecaron aquellos que se rezagaron después de presentarse ante ti, Mensajero, a fin de pedirte un animal para cabalgar y les respondiste: “No cuento con ningún animal para cabalgar que ofrecerles”. Entonces se alejaron de ti derramando lágrimas de tristeza por no encontrar nada con que contribuir.