فَمَآ أُوتِيتُم مِّن شَيۡءٖ فَمَتَٰعُ ٱلۡحَيَوٰةِ ٱلدُّنۡيَاۚ وَمَا عِندَ ٱللَّهِ خَيۡرٞ وَأَبۡقَىٰ لِلَّذِينَ ءَامَنُواْ وَعَلَىٰ رَبِّهِمۡ يَتَوَكَّلُونَ ٣٦
Famā ūtītum min shay'in famatā'ul-hayawātid-dunyā wamā 'indallāhi khayrun wa abqā lilladhīna āmanū wa'alā rabbihim yatawakkalūn
36. Lo que se les ha concedido [de bienes materiales] es parte de los placeres transitorios de esta vida mundanal. Pero la recompensa que Dios tiene reservada [en el Paraíso] será mejor y más duradera, para quienes crean y se encomienden a su Señor,
Tafsir
36. La riqueza, la fama y los hijos que se les ha concedido son parte de los placeres transitorios de esta vida mundanal, que se desvanecerán y llegarán a su fin indefectiblemente. La dicha eterna es la felicidad del Paraíso que Al-lah ha preparado para aquellos que creen en Al-lah y en Sus mensajeros y que solo confían en Él todos sus asuntos.