لَهُۥ دَعۡوَةُ ٱلۡحَقِّۚ وَٱلَّذِينَ يَدۡعُونَ مِن دُونِهِۦ لَا يَسۡتَجِيبُونَ لَهُم بِشَيۡءٍ إِلَّا كَبَٰسِطِ كَفَّيۡهِ إِلَى ٱلۡمَآءِ لِيَبۡلُغَ فَاهُ وَمَا هُوَ بِبَٰلِغِهِۦۚ وَمَا دُعَآءُ ٱلۡكَٰفِرِينَ إِلَّا فِي ضَلَٰلٖ ١٤
Lahū da'watul-haqqi walladhīna yad'ūna min dūnihī lā yastajībūna lahum bishay'in illā kabāsiti kaffayhi ilal-mā'i liyablugha fāhu wamā huwa bibālighihī wamā du'ā'ul-kāfirīna illā fī dalāl
14. Solo Él tiene el verdadero derecho a ser invocado1, y aquellos [ídolos] que invocan en lugar de Dios no podrán responder sus súplicas. [Su ejemplo] es como quien extiende sus manos [frente a un pozo profundo de agua] creyendo que ésta vendrá a su boca, pero esto es imposible. Las súplicas [a los ídolos] de los que se niegan a creer son en vano.
Notas
1 La súplica es la expresión misma de la adoración. Por eso dijo el Profeta Mujámmad r: “La súplica es la adoración por excelencia”.
Tafsir
14. Solo Al-lah tiene el derecho a ser adorado e invocado, nadie comparte esto con Él. Los ídolos a los que los idólatras invocan en lugar de Él no responden al llamado de aquellos que los invocan en cualquier asunto. El llamado de ellos es simplemente como cuando una persona sedienta estira su mano hacia el agua para que llegue a su boca y así pueda beber de ella. Sin embargo, el agua no va a llegar a su boca. Las súplicas de los incrédulos a sus ídolos son en vano, porque no tienen capacidad para obtener ningún beneficio ni para evitar daño alguno.