وَأَصۡبَحَ ٱلَّذِينَ تَمَنَّوۡاْ مَكَانَهُۥ بِٱلۡأَمۡسِ يَقُولُونَ وَيۡكَأَنَّ ٱللَّهَ يَبۡسُطُ ٱلرِّزۡقَ لِمَن يَشَآءُ مِنۡ عِبَادِهِۦ وَيَقۡدِرُۖ لَوۡلَآ أَن مَّنَّ ٱللَّهُ عَلَيۡنَا لَخَسَفَ بِنَاۖ وَيۡكَأَنَّهُۥ لَا يُفۡلِحُ ٱلۡكَٰفِرُونَ ٨٢
Wa asbahal-ladhīna tamannaw makānahū bil-amsi yaqūlūna wayka'annallāha yabsutur-rizqa liman yashā'u min 'ibādihī wayaqdiru lawlā am mannallāhu 'alaynā lakhasafa binā wayka'annahū lā yuflihul-kāfirūn
82. Quienes antes habían deseado estar en su lugar comenzaron a decir: “Dios le concede un sustento abundante a quien quiere y se lo restringe [a quien Él quiere] de Sus siervos. De no haber sido porque Dios nos agració con Su misericordia, nos hubiera tragado la tierra también a nosotros. Es muy cierto que quienes niegan la verdad nunca prosperan”.
Tafsir
82. Aquellos que deseaban la riqueza y los lujos que él tenía antes de ser tragado por la tierra, comenzaron a decir con atención: “¿Acaso no sabíamos que Al-lah concede sustento a quien Él desea entre Sus siervos y lo restringe a quien Él desea? Si Al-lah no nos hubiera favorecido al no castigarnos por lo que dijimos, habría hecho que la tierra nos tragara como lo hizo con Qarún. Los incrédulos no tienen éxito en esta vida ni en la otra, sino que su destino será la perdición en esta vida y la otra”.