قَالَ رَجُلَانِ مِنَ ٱلَّذِينَ يَخَافُونَ أَنۡعَمَ ٱللَّهُ عَلَيۡهِمَا ٱدۡخُلُواْ عَلَيۡهِمُ ٱلۡبَابَ فَإِذَا دَخَلۡتُمُوهُ فَإِنَّكُمۡ غَٰلِبُونَۚ وَعَلَى ٱللَّهِ فَتَوَكَّلُوٓاْ إِن كُنتُم مُّؤۡمِنِينَ ٢٣
Qāla rajulāni minal-ladhīna yakhāfūna an'amallāhu 'alayhimadkhulū 'alayhimul-bāba fa idhā dakhaltumūhu fa innakum ghālibūna wa'alallāhi fatawakkalū in kuntum mu'minīn
23. Dos hombres que tenían temor de Dios, que habían sido bendecidos [con una fe sólida], dijeron: “Ingresen sorpresivamente por la puerta, porque si lo hacen obtendrán la victoria. Pero encomiéndense solo a Dios, si es que de verdad son creyentes”.
Tafsir
23. Dos hombres entre los compañeros de Moisés, que temían a Al-lah y Su castigo y a quienes Al-lah había facilitado la obediencia a Sus órdenes, exhortaron al pueblo a acatar la orden de Moisés diciendo: “Entren por la puerta de la ciudad. Cuando derriben esa puerta y entren, los vencerán con el permiso de Al-lah”. Ellos sabían que Al-lah brinda Su auxilio a aquel que cree en Él y utiliza los medios necesarios. Confíen en Al-lah y encomiéndense a Él únicamente si son de verdad creyentes, ya que la fe demanda que nos encomendemos a Él.