إِن تُعَذِّبۡهُمۡ فَإِنَّهُمۡ عِبَادُكَۖ وَإِن تَغۡفِرۡ لَهُمۡ فَإِنَّكَ أَنتَ ٱلۡعَزِيزُ ٱلۡحَكِيمُ ١١٨
In tu'addhibhum fa innahum 'ibāduka wa in taghfir lahum fa innaka antal-'azīzul-hakīm
118. Si los castigas, lo haces con derecho, pues son Tus siervos1; pero si los perdonas, Tú eres el Poderoso, el Sabio”.
Notas
1 Todos los seres humanos somos siervos de Dios. Los creyentes someten espontáneamente su voluntad a la voluntad de Dios, y eso los hace Sus siervos por elección; y los que no creen en Dios o Le asocian ídolos a los que adoran, igualmente están sometidos a la predestinación y el juicio de Dios y, por lo tanto, son Sus siervos, aunque no lo acepten.
Tafsir
118. Jesús u reconoce en estas aleyas que como Señor, Al-lah tiene absoluto poder sobre Sus criaturas: Puede, con total libertad, castigarlos, y si concede a los creyentes el favor de perdonarlos, nada detendrá Su voluntad, ya que Él es el Poderoso a Quien nada se Le opone y cuya sabiduría preside todas Sus decisiones.