وَأُحِيطَ بِثَمَرِهِۦ فَأَصۡبَحَ يُقَلِّبُ كَفَّيۡهِ عَلَىٰ مَآ أَنفَقَ فِيهَا وَهِيَ خَاوِيَةٌ عَلَىٰ عُرُوشِهَا وَيَقُولُ يَٰلَيۡتَنِي لَمۡ أُشۡرِكۡ بِرَبِّيٓ أَحَدٗا ٤٢
Wa uhīta bithamarihī fa asbaha yuqallibu kaffayhi 'alā mā anfaqa fīhā wahiya khāwiyatun 'alā 'urūshihā wayaqūlu yālaytanī lam ushrik birabbī ahadā
42. Y en efecto, sus frutos fueron destruidos. [Él] se golpeaba las manos lamentándose por lo que había invertido en ellos, y ahora estaban allí devastados. Entonces dijo: “No debería haber igualado a otros junto a mi Señor”1.
Notas
1 Porque en lugar de atribuir su prosperidad a Dios, se la atribuyó a sí mismo y rechazó que fuera a ser juzgado por Dios.
Tafsir
42. Todo lo que el creyente anticipó, finalmente sucedió. La destrucción devoró el fruto de los viñedos del incrédulo, quien comenzó a golpearse las manos lamentándose por el dinero que había invertido en su mantenimiento y conservación, y ahora el viñedo estaba destruido. Entonces dijo: “Desearía haber creído solo en mi Señor, y no haberle asociado divinidades en la adoración”.