ثُمَّ أَنزَلَ عَلَيۡكُم مِّنۢ بَعۡدِ ٱلۡغَمِّ أَمَنَةٗ نُّعَاسٗا يَغۡشَىٰ طَآئِفَةٗ مِّنكُمۡۖ وَطَآئِفَةٞ قَدۡ أَهَمَّتۡهُمۡ أَنفُسُهُمۡ يَظُنُّونَ بِٱللَّهِ غَيۡرَ ٱلۡحَقِّ ظَنَّ ٱلۡجَٰهِلِيَّةِۖ يَقُولُونَ هَل لَّنَا مِنَ ٱلۡأَمۡرِ مِن شَيۡءٖۗ قُلۡ إِنَّ ٱلۡأَمۡرَ كُلَّهُۥ لِلَّهِۗ يُخۡفُونَ فِيٓ أَنفُسِهِم مَّا لَا يُبۡدُونَ لَكَۖ يَقُولُونَ لَوۡ كَانَ لَنَا مِنَ ٱلۡأَمۡرِ شَيۡءٞ مَّا قُتِلۡنَا هَٰهُنَاۗ قُل لَّوۡ كُنتُمۡ فِي بُيُوتِكُمۡ لَبَرَزَ ٱلَّذِينَ كُتِبَ عَلَيۡهِمُ ٱلۡقَتۡلُ إِلَىٰ مَضَاجِعِهِمۡۖ وَلِيَبۡتَلِيَ ٱللَّهُ مَا فِي صُدُورِكُمۡ وَلِيُمَحِّصَ مَا فِي قُلُوبِكُمۡۚ وَٱللَّهُ عَلِيمُۢ بِذَاتِ ٱلصُّدُورِ ١٥٤
Thumma anzala 'alaykum mim ba'dil-ghammi amanatan nu'āsan yaghshā tā'ifatam minkum watā'ifatun qad ahammathum anfusuhum yazunnūna billāhi ghayral-haqqi zannal-jāhiliyyati yaqūlūna hal lanā minal-amri min shay'in qul innal-amra kullahū lillāhi yukhfūna fī anfusihim mā lā yubdūna laka yaqūlūna law kāna lanā minal-amri shay'um mā qutilnā hāhunā qul law kuntum fī buyūtikum labarazal-ladhīna kutiba 'alayhimul-qatlu ilā madāji'ihim waliyabtaliyallāhu mā fī sudūrikum waliyumahhisa mā fī qulūbikum wallāhu 'alīmu bidhātis-sudūr
154. Luego de pasada la tribulación, Dios hizo descender sobre ustedes una seguridad y los envolvió en un sueño. Mientras tanto, otro grupo estaba preocupado tan solo por su suerte y pensaban equivocadamente acerca de Dios, a la manera de los paganos, diciendo: “¿Acaso obtuvimos lo que se nos prometió?” Diles: “Todo asunto depende de Dios”. Ellos ocultan en sus corazones [la incredulidad] que no te manifiestan. Dicen: “Si nos hubieran consultado, no habría muertos aquí”. Respóndeles: “Aunque hubiesen permanecido en sus hogares, aquellos para quienes había sido decretada la muerte, habrían salido para morir allí donde esta los esperaba”. Dios quiso probarlos para evidenciar sus verdaderos sentimientos y purificar sus corazones. Dios bien sabe lo que encierran los pechos.
Tafsir
154. Luego del dolor y la angustia, Al-lah hizo descender sobre ustedes la calma y la confianza, lo que les permitió a algunos de ustedes (aquellos que están seguros del cumplimiento de la promesa de Al-lah y encuentran en ello una sensación de seguridad) abandonarse al sueño. Otro grupo, por el contrario, se quedó despierto y preocupado. Se trata de los hipócritas, que tienen por única preocupación su propia seguridad. Ellos viven inquietos y con miedo, ya que temen el mal que puede golpearlos de parte de Al-lah, creyendo que Al-lah no auxiliará a Su Mensajero ni ayudará a Sus siervos. Se asemejan así a la gente de la yahiliiah que no aprecia a Al-lah como Él merece. Estos hipócritas decían en su ignorancia: Nuestra opinión no cuenta cuando se trata de partir al combate, pero si contara, no habríamos partido. Profeta, respóndeles: la decisión pertenece a Al-lah. Él decreta lo que Él desea y juzga como Él desea. Ahora bien, es Él quien ha decretado que debían partir al combate. Estos hipócritas ocultan sus dudas y sospechas maliciosas, ya que te dicen: si nuestra opinión respecto a la idea de partir al combate hubiera sido tenida en cuenta, no habría muerto nadie. Profeta, respóndeles: Si hubieran permanecido en sus hogares, lejos del campo de batalla, aquellos que Al-lah había decretado que debían morir, habrían estado de todos modos en el lugar donde debían encontrar su muerte.
Al-lah tomó esa decisión a fin de poner a prueba las intenciones de sus corazones y poner en evidencia la fe y la hipocresía que contienen. Al-lah sabe lo que encierran los pechos de Sus siervos y nada se Le escapa.