مَّآ أَفَآءَ ٱللَّهُ عَلَىٰ رَسُولِهِۦ مِنۡ أَهۡلِ ٱلۡقُرَىٰ فَلِلَّهِ وَلِلرَّسُولِ وَلِذِي ٱلۡقُرۡبَىٰ وَٱلۡيَتَٰمَىٰ وَٱلۡمَسَٰكِينِ وَٱبۡنِ ٱلسَّبِيلِ كَيۡ لَا يَكُونَ دُولَةَۢ بَيۡنَ ٱلۡأَغۡنِيَآءِ مِنكُمۡۚ وَمَآ ءَاتَىٰكُمُ ٱلرَّسُولُ فَخُذُوهُ وَمَا نَهَىٰكُمۡ عَنۡهُ فَٱنتَهُواْۚ وَٱتَّقُواْ ٱللَّهَۖ إِنَّ ٱللَّهَ شَدِيدُ ٱلۡعِقَابِ ٧
Mmā afā'allāhu 'alā rasūlihī min ahlil-qurā falillāhi walir-rasūli walidhil-qurbā wal-yatāmā wal-masākīni wabnis-sabīli kay lā yakūna dūlata baynal-aghniyā'i minkum wamā ātākumur-rasūlu fakhudhūhu wamā nahākum 'anhu fantahū wattaqullāha innallāha shadīdul-'iqāb
7. Lo que Dios concedió de la gente de las aldeas a Su Mensajero1 pertenece a Dios, al Mensajero, a sus parientes, a los huérfanos, a los pobres y al viajero insolvente, para que la riqueza no sea un privilegio solo de los ricos. Lo que les ha transmitido el Mensajero tómenlo, y cuanto les haya prohibido déjenlo. Tengan temor de Dios, porque Dios es severo en el castigo.
Notas
1 Como botín, sin necesidad de combatir.
Tafsir
7. La riqueza de la gente de las aldeas con las que Al-lah favoreció a Su Mensajero sin necesidad de combatir es para Al-lah: Él puede dársela a quien Él desee; es, además, para el Mensajero, para sus familiares del Banu Háshim y el Banu Al-Muttalib en compensación por la caridad que se les ha impedido aceptar; para los huérfanos, el necesitado y el extranjero cuyas provisiones se han agotado. Esta distribución es para que la riqueza no se limite únicamente a los ricos dejando de lado a los pobres. ¡Creyentes! Si el Mensajero les concede algo del botín, tómenlo, y de lo que no les permita tomar, absténganse. Por temor a Al-lah, obedezcan Sus órdenes y absténganse de las cosas que Él no ha permitido. Ciertamente, Al-lah es severo en el castigo, así que teman Su castigo.