أَمِ ٱتَّخَذُواْ مِن دُونِهِۦٓ ءَالِهَةٗۖ قُلۡ هَاتُواْ بُرۡهَٰنَكُمۡۖ هَٰذَا ذِكۡرُ مَن مَّعِيَ وَذِكۡرُ مَن قَبۡلِيۚ بَلۡ أَكۡثَرُهُمۡ لَا يَعۡلَمُونَ ٱلۡحَقَّۖ فَهُم مُّعۡرِضُونَ ٢٤
Amit-takhadhū min dūnihī ālihatan qul hātū burhānakum hādhā dhikru mam ma'iya wadhikru man qablī bal aktharuhum lā ya'lamūnal-haqqa fahum mu'ridūn
24. A aquellos que adoran a otras divinidades en lugar de Dios, diles: “Presenten pruebas válidas1. Éste es mi Mensaje y el de quienes me siguen, y el Mensaje de quienes nos precedieron. Pero la mayoría no reconoce la Verdad y la rechazan”.
Notas
1 Para justificar su idolatría.
Tafsir
24. Pero los idólatras tomaron otros dioses aparte de Al-lah. Diles, Mensajero: “Presenten las pruebas que demuestren que ellos son dignos de adoración. Este libro que me ha sido revelado, y los libros que fueron revelados a los mensajeros anteriores, no contienen ninguna prueba sobre lo que dicen”. Por el contrario, la mayoría de los idólatras solo se apoya en la ignorancia y en seguidores ciegos, y por eso rechaza aceptar la verdad.