يَٰٓأَيُّهَا ٱلنَّاسُ ٱتَّقُواْ رَبَّكُمۡ وَٱخۡشَوۡاْ يَوۡمٗا لَّا يَجۡزِي وَالِدٌ عَن وَلَدِهِۦ وَلَا مَوۡلُودٌ هُوَ جَازٍ عَن وَالِدِهِۦ شَيۡـًٔاۚ إِنَّ وَعۡدَ ٱللَّهِ حَقّٞۖ فَلَا تَغُرَّنَّكُمُ ٱلۡحَيَوٰةُ ٱلدُّنۡيَا وَلَا يَغُرَّنَّكُم بِٱللَّهِ ٱلۡغَرُورُ ٣٣
Yā'ayyuhan-nāsut-taqū rabbakum wakhshaw yawmal lā yajzī wālidun 'an waladihī walā mawlūdun huwa jāzin 'an wālidihī shay'an inna wa'dallāhi haqqun falā taghurrannakumul-hayawātud-dunyā walā yaghurrannakum billāhil-gharūr
33. ¡Oh, gente! Teman a su Señor y [teman] el día en el que ningún padre pueda cargar las faltas de su hijo, y ningún hijo pueda cargar las faltas de su padre1. Lo que Dios promete se cumple. Que no los engañen los placeres de la vida mundanal, ni los engañe el Seductor [el demonio] alejándolos de Dios.
Notas
1 Este principio establece que cada cual es responsable de sus acciones, y que nadie cargará con los pecados ajenos y, por lo tanto, nadie hereda pecados de generaciones anteriores, como sostiene el concepto del “pecado original”.
Tafsir
33. ¡Gente! Tengan presente a su Señor cumpliendo sus mandamientos y apartándose de lo que ha prohibido. Teman Su castigo el día en que ningún padre pueda beneficiar a su hijo, ni un hijo beneficiar a su padre en lo más mínimo. Ciertamente, la promesa de Al-lah de retribuir en el Día del Juicio es verdadera e inevitablemente se cumplirá, así que no permitan que la vida mundana y todos sus placeres los engañen, ni permitan que Satanás los engañe malinterpretando la paciencia de Al-lah y el hecho de que Él retrase el castigo que merecen.