وَيَٰقَوۡمِ هَٰذِهِۦ نَاقَةُ ٱللَّهِ لَكُمۡ ءَايَةٗۖ فَذَرُوهَا تَأۡكُلۡ فِيٓ أَرۡضِ ٱللَّهِۖ وَلَا تَمَسُّوهَا بِسُوٓءٖ فَيَأۡخُذَكُمۡ عَذَابٞ قَرِيبٞ ٦٤
Wayāqawmi hādhihī nāqatullāhi lakum āyatan fadharūhā ta'kul fī ardillāhi walā tamassūhā bisū'in faya'khudhakum 'adhābun qarīb
64. ¡Oh, pueblo mío! Esta es la camella de Dios1, y es para ustedes un signo [del poder divino], déjenla que paste en la tierra de Dios y no le hagan ningún daño, pues de lo contrario los azotará un castigo ineludible”.
Notas
1 Dios la hizo surgir milagrosamente de entre las rocas.
Tafsir
64. Dijo Sálih: “¡Pueblo mío! Esta es la camella de Al-lah, y es para ustedes un signo milagroso del poder divino y un signo de que digo la verdad; déjenla que paste en la tierra de Al-lah y no le hagan ningún daño, pues de lo contrario los azotará un castigo que no podrán evitar”.