أَلَمۡ تَرَ أَنَّ ٱللَّهَ أَنزَلَ مِنَ ٱلسَّمَآءِ مَآءٗ فَأَخۡرَجۡنَا بِهِۦ ثَمَرَٰتٖ مُّخۡتَلِفًا أَلۡوَٰنُهَاۚ وَمِنَ ٱلۡجِبَالِ جُدَدُۢ بِيضٞ وَحُمۡرٞ مُّخۡتَلِفٌ أَلۡوَٰنُهَا وَغَرَابِيبُ سُودٞ ٢٧
Alam tara annallāha anzala minas-samā'i mā'an fa akhrajnā bihī thamarātim mukhtalifan alwānuhā waminal-jibāli judadu bīdun wahumrum mukhtalifun alwānuhā wagharābību sūd
27. ¿Acaso no observas que Dios hace descender del cielo el agua, y que con ella hace brotar diversas clases de frutos de diversos colores, y que algunas montañas tienen vetas blancas, rojas y negras, [también] de diversos colores,
Tafsir
27. Mensajero, ¿no ves que envié agua del cielo, con la que luego hice brotar frutas de diferentes colores: rojas, verdes, amarillas, entre otras, después de haber regado sus árboles? Y en las montañas hay vetas blancas, rojas y otras de un negro intenso.