قُل لِّلَّهِ ٱلشَّفَٰعَةُ جَمِيعٗاۖ لَّهُۥ مُلۡكُ ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَٱلۡأَرۡضِۖ ثُمَّ إِلَيۡهِ تُرۡجَعُونَ ٤٤
Qu lillāhish-shafā'atu jamī'al lahū mulkus-samāwāti wal-ardi thumma ilayhi turja'ūn
44. Diles: “Dios es Quien autoriza toda intercesión1. A Él pertenece el reino de los cielos y la Tierra; ante Él comparecerán”.
Notas
1 “Dios es Quien autoriza toda intercesión”, quiere decir que todas las intercesiones son de Su propiedad, y no de aquellos a los que son solicitadas. Por ello, la intercesión debe ser solicitada de su dueño, porque la súplica y la invocación es una forma de adoración, y los actos de adoración solo se deben a Dios. Para definitivamente desautorizar la toma de intercesores dijo Dios: “A Él pertenece el dominio de los cielos y de la Tierra”, y al ser el Rey soberano de todas las cosas, también lo es de la intercesión. Por ende, es impropio solicitarla de otro que no sea Él, ya que no la posee. Ver Corán 2:255 y 21:28.
Tafsir
44. Mensajero, diles a estos idólatras: “Toda intercesión Le pertenece solo a Al-lah. Nadie puede interceder ante Él, salvo con Su permiso, y la intercesión solo puede ser para aquellos a quienes Él apruebe. El control de los cielos y de la Tierra le pertenece solo a Él. Solo ante Él comparecerán en el Día de la Resurrección para rendir cuentas y ser recompensados o castigados; Él les retribuirá conforme a sus obras.