وَمَا نَقَمُواْ مِنۡهُمۡ إِلَّآ أَن يُؤۡمِنُواْ بِٱللَّهِ ٱلۡعَزِيزِ ٱلۡحَمِيدِ ٨
Wamā naqamū minhum illā an yu'minū billāhil-'azīzil-hamīd
8. cuya única culpa para merecer ese castigo era creer en Dios, el Poderoso, el Loable,
Tafsir
8. Estos incrédulos no torturaron a los creyentes, excepto por su fe en Al-lah, el Poderoso, a Quien nadie puede vencer, el Alabado.