فَأَزَلَّهُمَا ٱلشَّيۡطَٰنُ عَنۡهَا فَأَخۡرَجَهُمَا مِمَّا كَانَا فِيهِۖ وَقُلۡنَا ٱهۡبِطُواْ بَعۡضُكُمۡ لِبَعۡضٍ عَدُوّٞۖ وَلَكُمۡ فِي ٱلۡأَرۡضِ مُسۡتَقَرّٞ وَمَتَٰعٌ إِلَىٰ حِينٖ ٣٦
Fa azallahumash-shaytānu 'anhā fa akhrajahumā mimmā kānā fīhi waqulnahbitū ba'dukum liba'din 'aduwwun walakum fil-ardi mustaqarrun wamatā'un ilā hīn
36. Pero el demonio los hizo caer [en la desobediencia] apartándolos de la situación [agradable] en la que se encontraban. Y les dije: “¡Desciendan! Serán enemigos unos de otros; y en la Tierra encontrarán una morada y deleite temporal”.
Tafsir
36. Satán (ash-shaitán) no dejó de tentar a Adán y a su esposa para que hicieran aquello que les estaba vedado hasta que finalmente probaron el fruto del árbol prohibido por Al‑lah. Su castigo fue ser expulsados del Paraíso en el que vivían. Al‑lah les dijo a ellos, así como a Satán: Desciendan a la Tierra donde serán enemigos el uno del otro. Habitarán esta Tierra y disfrutarán de sus riquezas, pero solo mientras vivan allí y hasta que llegue la Hora Final.