وَمَآ أَنفَقۡتُم مِّن نَّفَقَةٍ أَوۡ نَذَرۡتُم مِّن نَّذۡرٖ فَإِنَّ ٱللَّهَ يَعۡلَمُهُۥۗ وَمَا لِلظَّٰلِمِينَ مِنۡ أَنصَارٍ ٢٧٠
Wamā anfaqtum min nafaqatin aw nadhartum min nadhrin fa innallāha ya'lamuhū wamā liz-zālimīna min ansār
270. Los pagos de tus obligaciones o las promesas1 que hagas, Dios los conoce; pero quienes incumplan no tendrán quién los auxilie [el Día del Juicio].
Notas
1 La promesa hecha a Dios es religiosamente vinculante. Si es legítima en sí misma y se ha prometido solo a Dios, debe ser cumplida. Su incumplimiento es un pecado.
Tafsir
270. Por grande o pequeña que sea la caridad que hagas con el anhelo de complacer a Al‑lah y cualquiera sea la acción que te comprometas a realizar sin que Al‑lah te lo haya exigido, Al‑lah está al tanto y te retribuirá a cambio con una inmensa recompensa.
Por el contrario, los injustos que se abstienen de realizar lo que les ha sido impuesto y que transgreden los límites fijados por Al‑lah, no tendrán nadie que los socorra ni los proteja del castigo del Día de la Resurrección.