وَنَزَعَ يَدَهُۥ فَإِذَا هِيَ بَيۡضَآءُ لِلنَّٰظِرِينَ ١٠٨
Wanaza'a yadahū fa idhā hiya baydā'u lin-nāzirīn
108. Luego introdujo su mano por el cuello de su túnica y, al retirarla ante todos los presentes, estaba blanca y resplandeciente.
Tafsir
108. Luego, sacó la mano del interior de su túnica, cerca de su pecho o debajo de su brazo, y apareció completamente blanca, no debido a una enfermedad, sino que resplandecía intensamente ante todos los que observaban atónitos.