يَٰٓأَيُّهَا ٱلنَّبِيُّ قُل لِّمَن فِيٓ أَيۡدِيكُم مِّنَ ٱلۡأَسۡرَىٰٓ إِن يَعۡلَمِ ٱللَّهُ فِي قُلُوبِكُمۡ خَيۡرٗا يُؤۡتِكُمۡ خَيۡرٗا مِّمَّآ أُخِذَ مِنكُمۡ وَيَغۡفِرۡ لَكُمۡۚ وَٱللَّهُ غَفُورٞ رَّحِيمٞ ٧٠
Yā'ayyuhan-nabiyyu qul liman fī aydīkum minal-asrā in ya'lamillāhu fī qulūbikum khayran yu'tikum khayram mimmā ukhidha minkum wayaghfir lakum wallāhu ghafūrur rahīm
70. ¡Oh, Profeta! Diles a los prisioneros que hayan capturado: “Si Dios encuentra en sus corazones algo de bien, les concederá algo mejor que los bienes que se les han quitado y los perdonará. Dios es Absolvedor, Misericordioso”.
Tafsir
70. Profeta, di a esos idólatras cautivos que han llegado a tus manos después de la Batalla de Báder: “Si Al-lah sabe que hay buenas intenciones en sus corazones, Él les dará algo mejor que el rescate que se pidió por ustedes, así que no se aflijan por lo que pagaron”. Al-lah también perdonará sus pecados porque Él es Perdonador y Compasivo con aquellos de Sus siervos que se arrepienten ante Él.
Esta promesa de Al-lah se cumplió con Abbas, el tío del Profeta r, y con otros como él que aceptaron el Islam tiempo después de ser capturados.