قَالَ فَإِنَّا قَدۡ فَتَنَّا قَوۡمَكَ مِنۢ بَعۡدِكَ وَأَضَلَّهُمُ ٱلسَّامِرِيُّ ٨٥
Qāla fa innā qad fatannā qawmaka mim ba'dika wa adallahumus-sāmiriyy
85. Dijo [Dios]: “He puesto a prueba a tu pueblo después de que los dejaste, y el Samirí1 los extravió”.
Notas
1 El personaje mencionado como As-Samirí no debe identificarse con el samaritano histórico conocido por fuentes bíblicas y posteriores, ya que dicho grupo surge varios siglos después de la época de Moisés. En árabe, samirí puede funcionar como un gentilicio o nombre de pertenencia, pero las fuentes clásicas no ofrecen certeza sobre el origen exacto del personaje. Los comentaristas del Corán discrepan acerca de su procedencia, coincidiendo, no obstante, en que se trata de una figura concreta del relato mosaico y no de una referencia a un grupo histórico posterior. El Samirí aparece en la historia de Moisés para mostrar que la idolatría y la desviación no nacen solo de la ignorancia o de enemigos externos, sino también de la manipulación interna de lo sagrado. Su figura permite explicar cómo una comunidad, que ha sido testigo de signos extraordinarios, puede desviarse rápidamente cuando surge un liderazgo ilegítimo, que ofrece certezas inmediatas en lugar de paciencia y fidelidad.
Tafsir
85. Al-lah dijo: “He puesto a prueba a tu pueblo con la adoración del becerro. El samaritano los invitó a adorarlo y los hizo extraviar”.