قُلِ ٱدۡعُواْ ٱلَّذِينَ زَعَمۡتُم مِّن دُونِ ٱللَّهِ لَا يَمۡلِكُونَ مِثۡقَالَ ذَرَّةٖ فِي ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَلَا فِي ٱلۡأَرۡضِ وَمَا لَهُمۡ فِيهِمَا مِن شِرۡكٖ وَمَا لَهُۥ مِنۡهُم مِّن ظَهِيرٖ ٢٢
Qulid'ul-ladhīna za'amtum min dūnillāhi lā yamlikūna mithqāla dharratin fis-samāwāti walā fil-ardi wamā lahum fīhimā min shirkin wamā lahū minhum min zahīr
22. Diles [¡Oh, Mujámmad! a los idólatras]: “Invoquen a quien quieran en lugar de Dios, pero sepan que los ídolos no pueden [beneficiar ni perjudicar] ni siquiera en el peso de una partícula, tanto en los cielos como en la Tierra, ni tienen participación alguna [en el poder divino], ni tampoco Él tiene ayudantes de entre ellos”.
Tafsir
22. Mensajero, di a esos idólatras: “Invoquen a aquellos que afirmaron eran sus dioses fuera de Al-lah, para que puedan beneficiarlos o librarlos del daño. No tienen dominio sobre cosa alguna, ni siquiera sobre algo tan pequeño como una partícula de polvo, ni son copartícipes con Al-lah en Su dominio, y Él tampoco tiene ayudantes de entre ellos. Él es autosuficiente, no necesita a nadie más.