يَٰزَكَرِيَّآ إِنَّا نُبَشِّرُكَ بِغُلَٰمٍ ٱسۡمُهُۥ يَحۡيَىٰ لَمۡ نَجۡعَل لَّهُۥ مِن قَبۡلُ سَمِيّٗا ٧
Yāzakariyyā innā nubasshiruka bighulāminismuhū yahyā lam naj'al lahū min qablu samiyyā
7. [Le dijo un ángel:] “¡Oh, Zacarías! Te albricio con un hijo al que pondrás por nombre Juan1. Nadie ha sido llamado así antes que él”2.
Notas
1 Literalmente Yajia يحيى en idioma árabe.
2 La afirmación de que nadie había recibido antes ese nombre no debe entenderse en sentido absoluto, ya que históricamente existieron otras personas llamadas Juan (Yohanan). La expresión coránica indica, más bien, que no había nadie con ese nombre dentro de su propio linaje o entorno familiar. Se trata, por tanto, de una afirmación genealógica y funcional, no de una negación histórica universal. Esta idea encuentra un paralelo claro en el Evangelio de Lucas, donde se afirma respecto a Juan el Bautista: “Nadie hay en tu parentela que se llame así” (Lucas 1:61).
Tafsir
7. Al-lah aceptó su súplica: “¡Zacarías!, te albricio con aquello que te agradará. He aceptado tu súplica y te he otorgado un hijo cuyo nombre será Juan. No le he concedido este nombre a nadie antes que a él”.