قَالُواْ يَٰشُعَيۡبُ أَصَلَوٰتُكَ تَأۡمُرُكَ أَن نَّتۡرُكَ مَا يَعۡبُدُ ءَابَآؤُنَآ أَوۡ أَن نَّفۡعَلَ فِيٓ أَمۡوَٰلِنَا مَا نَشَٰٓؤُاْۖ إِنَّكَ لَأَنتَ ٱلۡحَلِيمُ ٱلرَّشِيدُ ٨٧
Qālū yāshu'aybu asalawātuka ta'muruka an natruka mā ya'budu ābā'unā aw an naf'ala fī amwālinā mā nashā'u innaka la antal-halīmur-rashīd
87. Le respondieron: “¡Oh, Jetró! ¿Es tu [forma de] adoración la que te ordena que dejemos aquello que adoraban nuestros padres, y dejemos de hacer con nuestros bienes lo que queramos? ¿En serio te crees afable y honrado?1”
Notas
1 Esta última frase irónica demuestra que, como muchos en la actualidad, consideraban que la religión no tiene nada que decir sobre la ética en el comercio y la administración de los bienes en beneficio de los pobres y los necesitados.
Tafsir
87. Le respondieron: “¡Jetró! ¿Es tu forma de adoración la que te ordena que dejemos aquello que adoraban nuestros padres, y dejemos de invertir nuestros bienes como queramos? ¿Acaso eres el mismo hombre sensato y sabio que conocimos antes de que vinieras con este mensaje? ¿Qué te ha sucedido?