فَإِذَا ٱنسَلَخَ ٱلۡأَشۡهُرُ ٱلۡحُرُمُ فَٱقۡتُلُواْ ٱلۡمُشۡرِكِينَ حَيۡثُ وَجَدتُّمُوهُمۡ وَخُذُوهُمۡ وَٱحۡصُرُوهُمۡ وَٱقۡعُدُواْ لَهُمۡ كُلَّ مَرۡصَدٖۚ فَإِن تَابُواْ وَأَقَامُواْ ٱلصَّلَوٰةَ وَءَاتَوُاْ ٱلزَّكَوٰةَ فَخَلُّواْ سَبِيلَهُمۡۚ إِنَّ ٱللَّهَ غَفُورٞ رَّحِيمٞ ٥
Fa idhansalakhal-ashhurul-hurumu faqtulul-mushrikīna haythu wajattumūhum wakhudhūhum wahsurūhum waq'udū lahum kulla marsadin fa in tābū wa aqāmus-salawāta wa ātawuz-zakawāta fakhallū sabīlahum innallāha ghafūrur rahīm
5. Pero cuando hayan pasado los meses sagrados1, ejecuten a esos idólatras2 dondequiera que los encuentren. [Para lograrlo] captúrenlos, sítienlos y acéchenlos en todo lugar. Pero si se arrepienten [y aceptan el Islam], cumplen con la oración prescrita y pagan el zakat, déjenlos en paz3. Dios es Absolvedor, Misericordioso.
Notas
1 Mujárram, Rayab, Dhul-Qa‘dah y Dhul-Jíyyah, en los cuales está prohibido el combate.
2 Los que persiguieron, torturaron y asesinaron a hombres, mujeres y niños debido a su fe, ya que al ser crímenes de lesa humanidad no prescriben ni ingresan dentro de ninguna amnistía.
3 Este versículo se refiere a un contexto bélico concreto y no constituye una orden general contra quienes no comparten la fe islámica. El pasaje alude a un grupo específico de idólatras que, durante un conflicto armado, violaron los tratados de paz vigentes (9:1), iniciaron la persecución, la expulsión y el asesinato de creyentes por motivo de su fe (9:13), y cometieron actos que hoy se considerarían crímenes de extrema gravedad. Frente a este grupo hostil, el Corán autoriza el combate como respuesta a una agresión previa, dentro de los límites de la legítima defensa. El propio texto establece, no obstante, importantes restricciones: ordena respetar los acuerdos con quienes no los hayan quebrantado (9:4), conceder protección a quienes soliciten asilo incluso en medio del conflicto (9:6), y tratar con justicia y bondad a quienes no combatan ni expulsen a los creyentes de sus hogares (60:8–9). Asimismo, el Corán prohíbe de forma categórica la conversión forzada (2:256), lo que excluye cualquier lectura que entienda este versículo como una imposición religiosa. La hostilidad cesa en cuanto cesa la agresión (2:192–193), pues Dios no ama a quienes transgreden los límites (2:190). Leído en su conjunto, el pasaje regula una situación excepcional de guerra defensiva y no una norma permanente de violencia.
Tafsir
5. Cuando hayan transcurrido los meses sagrados (Dhu Al-Qádah, Dhul-Jíyyah, Mujárram y Rayab), durante los cuales garantizaron la seguridad de sus enemigos, maten a esos idólatras donde quiera que los encuentren. Sítienlos en sus fortalezas y acéchenlos en sus caminos. Si se arrepienten ante Al-lah de su idolatría, cumplen con la oración y dan el zakat de su riqueza, entonces se convierten en sus hermanos en el Islam y ya no deben combatirlos. Al-lah es Absolvedor y Compasivo con Sus siervos que se arrepienten.