لِيُنفِقۡ ذُو سَعَةٖ مِّن سَعَتِهِۦۖ وَمَن قُدِرَ عَلَيۡهِ رِزۡقُهُۥ فَلۡيُنفِقۡ مِمَّآ ءَاتَىٰهُ ٱللَّهُۚ لَا يُكَلِّفُ ٱللَّهُ نَفۡسًا إِلَّا مَآ ءَاتَىٰهَاۚ سَيَجۡعَلُ ٱللَّهُ بَعۡدَ عُسۡرٖ يُسۡرٗا ٧
Liyunfiq dhū sa'atim min sa'atihī waman qudira 'alayhi rizquhū falyunfiq mimmā ātāhullāhu lā yukallifullāhu nafsan illā mā ātāhā sayaj'alullāhu ba'da 'usrin yusrā
7. Que el adinerado mantenga de acuerdo a su abundancia1, pero aquel cuyo sustento es escaso que lo haga acorde a lo que Dios le ha provisto. Dios no exige a nadie por encima de sus posibilidades. Dios hará que luego de toda estrechez venga la prosperidad.
Notas
1 A su hijo y a su exesposa mientras lo amamante.
Tafsir
7. El que tiene abundante riqueza debe gastar en la esposa que se ha divorciado y en su hijo de manera acorde, y aquel cuya condición económica es restringida debe gastar acorde a lo que Al-lah le ha dado. Al-lah no impone a ningún alma una carga más allá de lo que Él le ha provisto, ni le exige llevar una carga mayor a la que puede soportar. Al-lah pronto traerá abundancia e independencia después de la dificultad.