Sura Ar-Ra'd, aleya 11

13:11

لَهُۥ مُعَقِّبَٰتٞ مِّنۢ بَيۡنِ يَدَيۡهِ وَمِنۡ خَلۡفِهِۦ يَحۡفَظُونَهُۥ مِنۡ أَمۡرِ ٱللَّهِۗ إِنَّ ٱللَّهَ لَا يُغَيِّرُ مَا بِقَوۡمٍ حَتَّىٰ يُغَيِّرُواْ مَا بِأَنفُسِهِمۡۗ وَإِذَآ أَرَادَ ٱللَّهُ بِقَوۡمٖ سُوٓءٗا فَلَا مَرَدَّ لَهُۥۚ وَمَا لَهُم مِّن دُونِهِۦ مِن وَالٍ ١١

Lahū mu'aqqibātum mim bayni yadayhi wamin khalfihī yahfazūnahū min amrillāhi innallāha lā yughayyiru mā biqawmin hattā yughayyirū mā bi anfusihim wa idhā arādallāhu biqawmin sū'an falā maradda lahū wamā lahum min dūnihī min wāl

11. El [ser humano] tiene [ángeles] guardianes por delante y por detrás, que lo protegen por orden de Dios. Sepan que Dios no cambiaría la condición [de bienestar] de una sociedad a menos que ella cambiase su propio estado [cayendo en la corrupción]1. Pero si Dios decreta el castigo para un pueblo, no existe nada que lo pueda impedir, y no encontrarán fuera de Él protector alguno.

Notas

1 Este versículo nos habla sobre nuestra responsabilidad individual y social en la construcción de nuestro propio destino. Si queremos que el bienestar abunde en nuestra sociedad, debemos mantenernos en el buen camino, ser ejemplares, tanto en la fe como en los comportamientos sociales, porque, este versículo claramente establece que, si individual o socialmente cambiamos para mal, las gracias y bendiciones de las cuales gozábamos podrían desaparecer como un castigo de Dios. Ver Corán 8:53 y 42:30.

Tafsir

11. Al-lah tiene ángeles que visitan a la persona uno tras otro. Algunos de ellos vienen por la noche y otros durante el día. Protegen a la persona por orden de Al-lah y registran sus palabras y sus acciones. Al-lah no cambia la buena condición de un pueblo para peor a menos que cambie el estado de gratitud dentro de ellos. Si Al-lah quiere la destrucción de un pueblo, entonces nadie podrá protegerse de lo que Él desee. Ustedes, pueblo, no tienen a nadie aparte de Él que se haga cargo de sus asuntos y a quien puedan recurrir para evitar la calamidad que les aflige.