وَٱلَّذِينَ يَرۡمُونَ ٱلۡمُحۡصَنَٰتِ ثُمَّ لَمۡ يَأۡتُواْ بِأَرۡبَعَةِ شُهَدَآءَ فَٱجۡلِدُوهُمۡ ثَمَٰنِينَ جَلۡدَةٗ وَلَا تَقۡبَلُواْ لَهُمۡ شَهَٰدَةً أَبَدٗاۚ وَأُوْلَٰٓئِكَ هُمُ ٱلۡفَٰسِقُونَ ٤
Walladhīna yarmūnal-muhsanāti thumma lam ya'tū bi arba'ati shuhadā'a fajlidūhum thamānīna jaldatan walā taqbalū lahum shahādatan abadan wa ulā'ika humul-fāsiqūn
4. A quienes difamen a mujeres decentes [acusándolas de fornicadoras o adúlteras] y no presenten cuatro testigos, aplíquenles ochenta azotes y no acepten nunca más su testimonio. Ellos son los perversos.
Tafsir
4. Aquellos que acusen de adulterio a mujeres castas (así como a hombres castos) sin presentar cuatro testigos que den fe del adulterio del que se les acusa, su castigo legal es que reciban ochenta azotes y nunca acepten su testimonio. Los que acusan a mujeres castas están fuera de la obediencia de Al-lah.