إِن تَحۡرِصۡ عَلَىٰ هُدَىٰهُمۡ فَإِنَّ ٱللَّهَ لَا يَهۡدِي مَن يُضِلُّۖ وَمَا لَهُم مِّن نَّٰصِرِينَ ٣٧
In tahris 'alā hudāhum fa innallāha lā yahdī man yudillu wamā lahum min nāsirīn
37. [Debes saber, ¡Oh, Mujámmad!] que por más que te empeñes en guiarlos, Dios no guiará a quienes haya extraviado. Ellos no tendrán quién los auxilie.1
Notas
1 Esta aleya subraya que la guía no depende únicamente del deseo o del esfuerzo del mensajero, sino de la disposición interior de las personas y de la voluntad de Dios. El Profeta cumple con transmitir el mensaje con claridad y compasión, pero no puede imponer la fe a quien se cierra voluntariamente a ella. Así, el versículo afirma la responsabilidad individual en aceptar o rechazar la verdad, y recuerda que la desviación persistente conduce a la pérdida de la ayuda divina.
Tafsir
37. Aunque tú, Mensajero, te empeñes tan fervientemente en invitar a estas personas a que sean guiadas, Al-lah no guiará a aquellos que eligen el desvío, y no tendrán a nadie más que a Al-lah para ayudarlos y protegerlos del castigo.