۞ كُلُّ ٱلطَّعَامِ كَانَ حِلّٗا لِّبَنِيٓ إِسۡرَٰٓءِيلَ إِلَّا مَا حَرَّمَ إِسۡرَٰٓءِيلُ عَلَىٰ نَفۡسِهِۦ مِن قَبۡلِ أَن تُنَزَّلَ ٱلتَّوۡرَىٰةُۚ قُلۡ فَأۡتُواْ بِٱلتَّوۡرَىٰةِ فَٱتۡلُوهَآ إِن كُنتُمۡ صَٰدِقِينَ ٩٣
Kullut-ta'āmi kāna hillal libanī isrā'īla illā mā harrama isrā'īlu 'alā nafsihī min qabli an tunazzalat-tawrātu qul fa tū bit-tawrāti fatlūhā in kuntum sādiqīn
93. Antes que fuera revelada la Torá, todos los alimentos eran lícitos para el pueblo de Israel, salvo lo que Israel1 se había vedado a sí mismo. Diles: “Traigan la Torá y léanla, si es verdad lo que dicen”.
Notas
1 Alusión al profeta Jacob.
Tafsir
93. Todos los alimentos eran lícitos para el pueblo de Israel y no les era ilícito más que lo que Jacob se había prohibido a sí mismo antes de la revelación de la Torá. Esta verdad es contraria a lo que esgrimen los judíos, que pretenden que algunos alimentos son declarados ilícitos en la Torá. Profeta, diles: Traigan la Torá y léanla, si es que son honestos en sus dichos. Se quedaron estupefactos frente a esta revelación y se abstuvieron de traer el Libro. He aquí un ejemplo que ilustra las invenciones y alteraciones a que ha sido sometida la Torá.