لَن يَنَالَ ٱللَّهَ لُحُومُهَا وَلَا دِمَآؤُهَا وَلَٰكِن يَنَالُهُ ٱلتَّقۡوَىٰ مِنكُمۡۚ كَذَٰلِكَ سَخَّرَهَا لَكُمۡ لِتُكَبِّرُواْ ٱللَّهَ عَلَىٰ مَا هَدَىٰكُمۡۗ وَبَشِّرِ ٱلۡمُحۡسِنِينَ ٣٧
Lan yanālallāha luhūmuhā walā dimā'uhā walākin yanāluhut-taqwā minkum kadhālika sakkharahā lakum litukabbirullāha 'alā mā hadākum wabasshiril-muhsinīn
37. Dios no necesita de la carne ni de la sangre [de sus ofrendas], Él desea que ustedes alcancen la piedad [mediante la práctica de este rito]. Con este fin se los facilitó. Alaben a Dios por haberlos guiado. Y albricia a los que hacen el bien [que alcanzarán el Paraíso].
Tafsir
37. Ni la carne de los animales de sacrificio que presentan ni su sangre llegan a Al-lah, ni se elevan hacia Él, sino que es el temor de Al-lah que tienen lo que asciende a Él, por la sinceridad y obediencia con las que buscan acercarse a Él. Por esa razón, Al-lah sometió esos animales a ustedes, para que proclamen la grandeza de Al-lah, y Le agradezcan por haberlos guiado. ¡ Mensajero!, albricia a los que adoran a su Señor y se ocupan de los seres creados con excelencia.