وَعَلَّمَ ءَادَمَ ٱلۡأَسۡمَآءَ كُلَّهَا ثُمَّ عَرَضَهُمۡ عَلَى ٱلۡمَلَٰٓئِكَةِ فَقَالَ أَنۢبِـُٔونِي بِأَسۡمَآءِ هَٰٓؤُلَآءِ إِن كُنتُمۡ صَٰدِقِينَ ٣١
Wa'allama ādamal-asmā'a kullahā thumma 'aradahum 'alal-malā'ikati faqāla ambi'ūnī bi asmā'i hā'ulā'i in kuntum sādiqīn
31. [Dios] enseñó a Adán los nombres de todas las cosas, luego se las mostró a los ángeles y dijo: “Díganme sus nombres, si es que dicen la verdad”.
Tafsir
31. Con el fin de destacar a Adán por sobre las demás criaturas, Al‑lah le enseñó el nombre y el significado de todas las cosas animadas e inanimadas. Luego, se las señaló a los ángeles y les ordenó: Díganme el nombre de estas cosas si es que dicen la verdad, es decir, si ustedes son más nobles y mejores que esta criatura.