وَإِذۡ أَخَذَ رَبُّكَ مِنۢ بَنِيٓ ءَادَمَ مِن ظُهُورِهِمۡ ذُرِّيَّتَهُمۡ وَأَشۡهَدَهُمۡ عَلَىٰٓ أَنفُسِهِمۡ أَلَسۡتُ بِرَبِّكُمۡۖ قَالُواْ بَلَىٰ شَهِدۡنَآۚ أَن تَقُولُواْ يَوۡمَ ٱلۡقِيَٰمَةِ إِنَّا كُنَّا عَنۡ هَٰذَا غَٰفِلِينَ ١٧٢
Wa idh akhadha rabbuka mim banī ādama min zuhūrihim dhurriyyatahum wa ashhadahum 'alā anfusihim alastu birabbikum qālū balā shahidnā an taqūlū yawmal-qiyāmati innā kunnā 'an hādhā ghāfilīn
172. Cuando tu Señor sacó de las espaldas de los hijos de Adán a su descendencia y los hizo dar testimonio [preguntándoles]: “¿Acaso no Soy Yo su Señor?” Respondieron: “Sí, atestiguamos que así es”. Esto es para que el Día de la Resurrección no digan: “No sabíamos nada de esto”.
Tafsir
172. Mujámmad r, menciona cuando tu Señor sacó de la espalda de los hijos de Adán a sus descendientes y los hizo reconocer, dando testimonio de Su señorío, haciéndolo parte de su naturaleza innata, que Él los creó y que Él es su Señor. Les dijo: “¿No soy acaso su Señor?”, y ellos respondieron: “Sí, somos testigos”. Al-lah dijo: “Esto es para que el Día del Juicio no digan que no tenían conocimiento de esta realidad”.