قُلۡ أَرَءَيۡتُمۡ إِنۡ أَخَذَ ٱللَّهُ سَمۡعَكُمۡ وَأَبۡصَٰرَكُمۡ وَخَتَمَ عَلَىٰ قُلُوبِكُم مَّنۡ إِلَٰهٌ غَيۡرُ ٱللَّهِ يَأۡتِيكُم بِهِۗ ٱنظُرۡ كَيۡفَ نُصَرِّفُ ٱلۡأٓيَٰتِ ثُمَّ هُمۡ يَصۡدِفُونَ ٤٦
Qul ara'aytum in akhadhallāhu sam'akum wa absārakum wakhatama 'alā qulūbikum man ilāhun ghayrullāhi ya'tīkum bihinzur kayfa nusarriful-āyāti thumma hum yasdifūn
46. Pregúntales: “Piénsenlo bien, si Dios los privara de la audición y la visión, y sellara sus corazones, ¿qué otra divinidad en lugar de Dios se los podría devolver?” Observa cómo les evidencio los signos y, aun así, se apartan con desdén.
Tafsir
46. Mensajero, diles a estos idólatras: Respondan, si Al-lah los ensordece al quitarles sus oídos, los enceguece al quitarles la visión, y sella sus corazones de modo tal que nada comprendan, ¿qué otro ser digno de adoración les podrá restituir estas facultades? Reflexiona, Mensajero, acerca de cómo les explicamos la evidencia de varias maneras, pero aun así se apartan de ella.