يَٰٓأَيُّهَا ٱلنَّبِيُّ قُل لِّأَزۡوَٰجِكَ إِن كُنتُنَّ تُرِدۡنَ ٱلۡحَيَوٰةَ ٱلدُّنۡيَا وَزِينَتَهَا فَتَعَالَيۡنَ أُمَتِّعۡكُنَّ وَأُسَرِّحۡكُنَّ سَرَاحٗا جَمِيلٗا ٢٨
Yā'ayyuhan-nabiyyu qul li azwājika in kuntunna turidnal-hayawātad-dunyā wazīnatahā fata'ālayna umatti'kunna wa usarrihkunna sarāhan jamīlā
28. ¡Oh, Profeta!, diles a tus esposas1: “Si prefieren la vida mundanal y sus placeres transitorios, vengan que les daré la parte de los bienes materiales que les corresponden y acordaremos un divorcio decoroso2.
Notas
1 Esta propuesta tuvo lugar cuando algunas de las esposas del Profeta r se quejaron del estilo de vida austero que llevaban y le exigieron al Profeta más dinero para sus gastos diarios. Es importante reflexionar sobre el hecho de que el Profeta, pudiendo disfrutar la vida acomodada y lujosa de cualquier líder, optó por ser austero y compartía las dificultades de los más pobres.
2 A través de un divorcio amistoso de mutuo acuerdo.
Tafsir
28. ¡Profeta!, si tus esposas solicitan más dinero, pero no tienes nada más para darles, diles: “Si prefieren la vida mundanal y sus placeres transitorios, entonces les daré la compensación que se da a las mujeres divorciadas, y las dejaré ir de la manera más decorosa”.