فَلَمَّا دَخَلُواْ عَلَيۡهِ قَالُواْ يَٰٓأَيُّهَا ٱلۡعَزِيزُ مَسَّنَا وَأَهۡلَنَا ٱلضُّرُّ وَجِئۡنَا بِبِضَٰعَةٖ مُّزۡجَىٰةٖ فَأَوۡفِ لَنَا ٱلۡكَيۡلَ وَتَصَدَّقۡ عَلَيۡنَآۖ إِنَّ ٱللَّهَ يَجۡزِي ٱلۡمُتَصَدِّقِينَ ٨٨
Falammā dakhalū 'alayhi qālū yā'ayyuhal-'azīzu massanā wa ahlanad-durru waji'nā bibidā'atim muzjātin fa awfi lanal-kayla watasaddaq 'alaynā innallāha yajzil-mutasaddiqīn
88. [En Egipto] se presentaron ante José y le dijeron: “¡Oh, gobernador! Hemos sido alcanzados por la sequía, nosotros y nuestras familias, por eso trajimos mercadería de escaso valor, pero danos una justa medida y sé caritativo con nosotros; Dios recompensa a los generosos”.
Tafsir
88. Así que hicieron lo que su padre les ordenó, y fueron en busca de José y su hermano. Cuando se presentaron ante José, mencionaron que habían experimentado dificultades y pobreza, y que habían traído bienes inferiores y de escaso valor. Le pidieron que les diera una medida justa, como él les había dado antes, y que fuera caritativo con ellos en concederles un poco más, o en pasar por alto su pobre mercancía, diciendo que Al‑lah recompensa a los que son caritativos con la mejor de las recompensas.