لَخَلۡقُ ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَٱلۡأَرۡضِ أَكۡبَرُ مِنۡ خَلۡقِ ٱلنَّاسِ وَلَٰكِنَّ أَكۡثَرَ ٱلنَّاسِ لَا يَعۡلَمُونَ ٥٧
Lakhalqus-samāwāti wal-ardi akbaru min khalqin-nāsi walākinna aktharan-nāsi lā ya'lamūn
57. La creación de los cielos y de la Tierra es más grandiosa que la creación de los seres humanos, pero la mayoría de ellos lo ignoran1.
Notas
1 Los conceptos de Jilafah خلافة (responsabilidad), y Amana أمانة (confianza), emergen del principio de monoteísmo. El Corán explica que el ser humano fue nombrado Jalifa, es decir, responsable de cuidar la creación de Dios. Cada individuo tiene esta tarea y privilegio por el que tiene que responder ante Dios. Pero el Corán advierte repetidamente a los creyentes acerca de la arrogancia: no son mejores que las otras criaturas, tal como lo evidencia este versículo. El Profeta enseñó que el universo y todo lo que existe en él –animales, plantas, agua, tierra y otros recursos– no fue creado para que la humanidad lo depredara, sino que el ser humano tiene permitido utilizar los recursos sin sentirse nunca su dueño absoluto.
Tafsir
57. La creación de los cielos y de la Tierra, tanto como su grandeza e inmensidad, son superiores a la creación de la humanidad, por lo que Quien los creó a pesar de su grandeza, tiene el poder de resucitar a los muertos de sus tumbas, hacerlos rendir cuentas y recompensarlos según merezcan. Pero la mayoría de las personas lo ignora, por lo que no lo considera ni lo estima como una prueba de la resurrección, a pesar de ser tan clara.