أَفَرَءَيۡتَ مَنِ ٱتَّخَذَ إِلَٰهَهُۥ هَوَىٰهُ وَأَضَلَّهُ ٱللَّهُ عَلَىٰ عِلۡمٖ وَخَتَمَ عَلَىٰ سَمۡعِهِۦ وَقَلۡبِهِۦ وَجَعَلَ عَلَىٰ بَصَرِهِۦ غِشَٰوَةٗ فَمَن يَهۡدِيهِ مِنۢ بَعۡدِ ٱللَّهِۚ أَفَلَا تَذَكَّرُونَ ٢٣
Afara'ayta manit-takhadha ilāhahū hawāhu wa adallahullāhu 'alā 'ilmin wakhatama 'alā sam'ihī waqalbihī waja'ala 'alā basarihī ghishāwatan faman yahdīhi mim ba'dillāhi afalā tadhakkarūn
23. ¿Acaso no reparas en aquel que sigue sus pasiones como si estas fueran una divinidad? Dios decretó por Su conocimiento divino que se extraviaría, y por ello selló sus oídos y su corazón, y puso un velo sobre sus ojos1. ¿Quién lo puede guiar fuera de Dios? ¿Acaso no recapacitan?
Notas
1 Porque se negaban a oír, ver y comprender la revelación de Dios.
Tafsir
23. ¡Mensajero! Mira a aquel que siguió sus pasiones como si estas fueran una divinidad a la que no pueden oponerse. Al-lah decretó en Su conocimiento divino que merecía extraviarse. Por eso Él selló su corazón para que no pueda escuchar ni beneficiarse, y puso un velo sobre sus ojos que le impide ver la verdad. Así que, ¿quién lo podrá guiar a la verdad si Al-lah lo ha extraviado? ¿Acaso no recapacitan sobre el perjuicio de seguir las pasiones y el beneficio de seguir la ley sagrada de Al-lah?