مَثَلُهُمۡ كَمَثَلِ ٱلَّذِي ٱسۡتَوۡقَدَ نَارٗا فَلَمَّآ أَضَآءَتۡ مَا حَوۡلَهُۥ ذَهَبَ ٱللَّهُ بِنُورِهِمۡ وَتَرَكَهُمۡ فِي ظُلُمَٰتٖ لَّا يُبۡصِرُونَ ١٧
Mathaluhum kamathalil-ladhistawqada nāran falammā adā'at mā hawlahū dhahaballāhu binūrihim watarakahum fī zulumātil lā yubsirūn
17. Su ejemplo es como el de quienes encienden un fuego, y cuando este les alumbra a su alrededor, [debido a su desvío] Dios les quita la luz dejándolos en tinieblas, por lo que no pueden ver.
Tafsir
17. Al‑lah presenta a los hipócritas dos parábolas: una que tiene como tema el fuego y otra cuyo tema es el agua. En la primera, Al‑lah los compara con aquellos que encienden un fuego para alumbrarse y cuando la luz se propaga estos creen poder sacar provecho, pero entonces el fuego se apaga. Su luz desaparece y lo que se ha quemado queda quemado. El que había encendido el fuego queda entonces en tinieblas, sin poder ver y sin encontrar su camino.